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Jugar


El juego es el primer acto creativo del ser humano. Es así que el bebé establece un vínculo con la realidad exterior, las fantasías, necesidades y deseos que va adquiriendo.

Facilita el desarrollo motriz del niño, aprende a desarrollar su imaginación, razonar y observar. Además, aprenden a conocer el mundo que les rodea y poder relacionarse con los demás. Con el desarrollo motriz es cuando empieza a definirse el comportamiento social del niño, así como sus intereses y actitudes.

Un niño tiene que tener su libertad e iniciativa para jugar, tener su tiempo y ritmo, sin dirigirles un adulto. Esto les ayudará en su etapa de desarrollo emocional.

Hay que dejarles que den rienda suelta a su imaginación y que tomen sus propias decisiones, que escojan con qué jugar, dónde y tiempo, facilitándoles así el desarrollo de su creatividad, autoestima y personalidad.

Los niños sienten una necesidad de explorar y controlar su entorno. Con ello aumenta su motivación e iniciativa. Es muy recomendable intentar hacer de la casa un espacio de juego para el niño. No signifi ca que tengan que estar los juguetes por toda la casa, si no que no limite al niño su capacidad de disfrutar en su propia casa de su imaginación (sin olvidarnos de que la casa esté adaptada a las necesidades del niño, que pueda explorar sin ningún tipo de peligro). Los espacios aumentan las alternativas de juegos, lo cual ayuda a su estimulación, desarrollo y aprendizaje de sus propias posibilidades y limitaciones.

No hay que intentar obligarles a jugar en su habitación, por mucho que se la acondicionemos como su espacio de juego con múltiples juguetes, ellos sentirán la necesidad de explorar y conquistar la casa con sus dibujos, juguetes, etc. No quiere decir que les dejemos hacer lo que quieran, si no que ellos aprendan a que hay que respetar las cosas y compartirlas.

En el primer año de vida se empieza a ver la capacidad de representar y simbolizar que tiene el niño. Durante el 2º y 3er año, se empieza a desarrollar esta capacidad y ya se caracteriza por la imaginación e imitación. Esta etapa es muy importante, ya que influirá en su comportamiento social, adulto y en su capacidad para adaptarse al mundo exterior.

Es muy importante enseñarles a actuar en el juego. Hay que quitarle importancia a ganar y hacerles ver que no ocurre nada si se pierde. Para comprender las conductas del niño en el juego, es muy importante observarles y sólo intervenir si vemos que hace falta darles un cambio de conducta.

Desde un punto de vista educativo, hay que proponerles actividades interesantes que le estimulen y puedan tomar decisiones por ellos mismos.



ESCOGER UN JUGUETE


De recién nacidos a 6 meses

La capacidad manipulativa de los bebés es limitada, de modo que se relacionan con el mundo a través de la vista, el oído y el tacto. Les gusta ver las caras de cerca y prefieren los objetos móviles, sonoros y de colores vivos. Rodead a vuestro hijo de un ambiente adecuado, ponedle sábanas de estampados vistosos y calcetines con motivos llamativos.



Móviles: Las cosas que se mueven le llaman la atención; colocad un móvil cerca de él, para que lo vea. Algunos modelos tienen piezas de recambio para variar la composición.

Mordedores y juguetes de apretar: Anillas u otras formas de goma, fáciles de agarrar y que se puedan llevar a la boca.

Pelotas y juguetes blandos: Los más adecuados son los sencillos y de textura variada.

Fotografías plastificadas y espejo de bebé: Colgadlos en los lados de la cuna, para que el niño los vea.

Sonajero, campanilla, juguetes sonoros: Juguetes que suenen al tirarlos, agitarlos, apretarlos, chuparlos o golpearlos.



De 7 a 12 meses


El bebé de esta edad recuerda conceptos sencillos, identifica su persona, las partes de su cuerpo y a las personas que ve con frecuencia. Le entusiasman los objetos, los estudia metiéndolos y sacándolos de una caja, los busca si están escondidos. Imita sonidos y está a punto de andar. Los juguetes más idóneos, entre otros, para este periodo son:



Tentempiés sonoros: Se pueden colocar en la mesa donde come o cerca de su sillita para que los manipule.

Pelotas: Son aptas de cualquier tamaño, duras o blandas.

Juguetes con ruedas: Coches, autobuses o animales que se desplacen sobre ruedas grandes de plástico o goma.

Libros duros, de tela o de plástico: Con ilustraciones grandes y sencillas; que el niño pueda sujetarlos, sacudirlos y morderlos.

Cubos grandes y blandos: Con ellos puede jugar a construir cosas, además de estrujarlos y lanzarlos.

Muñecos de peluche: Tienen que estar bien confeccionados y ser de una sola pieza.

Envases, tazas, y juguetes que floten: Para jugar en el agua, por ejemplo al ir a bañarse.



De 12 a 18 meses


En esta etapa el niño anda, os sigue a todas partes e imita vuestras acciones. Ha adquirido cierta destreza manual y disfruta manipulando objetos que amplíen su práctica. Además, dice varias palabras y comprende ciertas ideas, por ello le gusta que le cuenten cuentos.



Libros: Los mejores son los de ilustraciones llamativas, de texturas variadas para tocar y notar sensación.

Juguetes y cajas musicales: Le interesan mucho los que hacen ruido al moverlos.

Vehículos: Ya puede manejar medios de transporte más sofisticados que los de la etapa anterior, de madera o goma.



De 18 meses a 2años


El bebé de esta edad recuerda conceptos sencillos, identifica su persona, las partes de su cuerpo y a las personas que ve con frecuencia. Le entusiasman los objetos, los estudia metiéndolos y sacándolos de una caja, los busca si están escondidos. Imita sonidos y está a punto de andar. Los juguetes más idóneos, entre otros, para este periodo son:



Muñecas: Las mejores para esta edad son las lavables y que se puedan vestir y desvestir.

Martillos: Una caja de herramientas con clavos de madera o plástico refuerza la coordinación y sirve para canalizar sus energías sobrantes.

Juguetes de seleccionar y ensartar: Las formas geométricas de introducir y las cuentas de ensartar enseñan a diferenciar contornos y fomentan la destreza manual (coordinación óculo-manual).

Juguetes con ruedas y arrastres: Los mejores son los que se pueden usar dentro y fuera de casa.

Teléfonos de juguete: Satisfacen la curiosidad por la conversación y de otros juegos de hablar.

Juguetes musicales: Los más sencillos pueden servir para acompañar canciones infantiles o para hacer “ruido” sin más.

 

Recuerda que tenemos el "Buscador de Regalos" te ayudara a encontrar el jueguete perfecto y acorde con su edad.

APRENDO JUGANDO

· Al jugar se ejercitan de una manera natural e intutiva, con lo que desarrollan sus habilidades de coordinación psicomotriz y la motricidad gruesa y fina. Este ejercicio beneficia todo su cuerpo, activando sus diferentes partes como músculos, huesos, pulmones y corazón entre otros.

· Mediante el juego con juguetes de desarrollo y aprendizaje, aprenden la seleccionar, relacionar y diferenciar entre formas, tamaños, colores, texturas, etc.

· Al experimentar emociones como sorpresa, expectación o alegría; les lleva a plantearse soluciones ante conflictos emocionales que los ayuda a enfrentar situaciones cotidianas.

· A través del juego, se ve obligado a pensar, crear y aplicar soluciones originales ante los percances que se encuentran diariamente, lo que influye en su desarrollo cognitivo fomentando su creatividad e imaginación.

· Al compartir jugando Modela y fomenta sus hábitos de cooperación y socialización.

· El juego hace que los bebés y niños pequeños aprendan a conocer su cuerpo, los límites de él y su entorno.